Crónica del fugitivo del Bierzo (por Pipo)
Hola, soy Pipo, residente oficial de Entrecantos y especialista en escapismo. En Semana Santa me llevaron a Albares, un pueblo del Bierzo donde vive Rosa, aquella vecina que habla y mima a sus flores sin descanso. También vinieron Carmen y mi humana… las dos con grandes ilusiones de “descansar”. Pobrecitas.
Yo descubrí pronto que eso de estar quieto no era lo mío. Me quité el arnés en menos de un segundo (un clásico) y, cuando nadie miraba, ¡zas!, me colé entre los barrotes de la puerta. Aún me pregunto por qué se sorprendieron: el talento no se explica, se demuestra.
Claro que, detrás de mí, se organizaban unas persecuciones dignas de película. Tres mujeres detrás de un perro de dos kilos y medio por las calles de Albares. Algún vecino ya me saludaba con un “¡Ahí va el bichón deportista!”.
En los restaurantes me comporté de maravilla, educado y discreto… hasta que veía otro perro. Entonces despertaba mi carácter berciano y dejaba claro quién mandaba.
En el coche, eso sí, no tengo rival. Me subo encima de Carmen o de mi humana, mientras Rosa conduce, y admiro el paisaje, concentrado como un guía turístico. El Bierzo tiene vistas preciosas, aunque, sinceramente, me faltó tiempo para escapar también por allí.
Fue una Semana Santa muy completa: Rosa con su jardín, ellas con su cardio, y yo, con mi libertad perruna. Si el cielo existe, espero que tenga barrotes anchos y mucha hierba para seguir entrenando.
Crónica enviada por Pipo, el miembro más veloz de Entrecantos. 🐶