En Entrecantos ya estamos en modo “operación eclipse”. No queremos perdernos ni un segundo de este espectáculo cósmico, que no todos los días la Luna decide ponerse delante del Sol como quien se cruza en una foto de grupo.
Lo primero, y más importante: las gafas homologadas. Nada de mirar con las gafas de sol de paseo, ni con radiografías antiguas, ni haciendo el valiente. Nuestros ojos tienen que llegar al final del eclipse tan contentos como empezaron.
Después viene la gran cuestión: encontrar el mejor lugar del edificio para observarlo. Habrá expediciones a terrazas, ventanas estratégicas y rincones con buena orientación. Seguro que alguno aparecerá con brújula, aplicación astronómica y aire de científico de la NASA, mientras los demás preguntamos: “¿Pero se ve ya?”.
Y, por supuesto, toca preparar el menú de celebración. Porque en Entrecantos cualquier acontecimiento merece mesa, mantel y algo rico que compartir. Habrá que pensar en aperitivos solares, aceitunas en fase creciente, tortilla de luna llena y quizá un postre oscuro como la noche, para hacer honor al momento de máxima emoción.
Lo mejor será vivirlo con los vecimigos que estén ese día en el cohousing: mirar al cielo juntos, comentar lo que vemos y celebrar que, por unos minutos, el universo nos ha organizado un cinefórum al aire libre… con menú incluido






