¿Y si tu próxima casa no fuera solo tu casa?

Cuando pensamos en cambiar de vivienda a cierta edad, normalmente esperamos a que exista un motivo importante: una casa demasiado grande, los hijos que se han ido, una escalera que empieza a resultar incómoda o, quizá, la necesidad de recibir determinados cuidados.

Y entonces aparece una palabra que hasta ese momento apenas habíamos pronunciado: residencia.

Pero ¿y si no tuviéramos que esperar a necesitar una residencia para plantearnos cómo queremos vivir? Quizá la pregunta pueda ser otra: ¿Cómo me gustaría que fuera mi casa dentro de cinco, diez o quince años? Ahí es donde aparece el cohousing senior.

Tu casa de siempre: cómoda, conocida… y todo depende de ti

Nuestra casa tiene muchas cosas buenas. La conocemos, sabemos dónde está cada cosa y podemos disfrutar de nuestra intimidad. Es nuestro espacio y en él hemos construido una buena parte de nuestra vida.

Pero una vivienda convencional también implica hacerse cargo de muchas cosas de manera individual. Una avería, una persiana que se rompe, una reforma, la gestión de la comunidad de propietarios, buscar a alguien para hacer una reparación…

Son cuestiones cotidianas que normalmente asumimos sin darles demasiada importancia. Hasta que nos damos cuenta de que vivir en nuestra propia casa también significa ocuparnos de todo lo que necesita una casa. Y no ocurre solamente con el mantenimiento. 

Si queremos hacer una actividad, conocer gente nueva, organizar una excursión o simplemente tener compañía para dar un paseo, también tenemos que buscarlo fuera. 

No es un problema. Es, sencillamente, la forma habitual de vivir. Pero existe otra posibilidad.

¿Y si algunas cosas pudieran hacerse juntos?

Imaginemos una vivienda en la que seguimos teniendo nuestro propio espacio, nuestra intimidad y nuestras decisiones, pero en la que además existe una comunidad.

Personas con las que compartir una comida, una conversación, una excursión o una película. Espacios comunes donde encontrarse sin necesidad de organizar una cita con semanas de antelación. Actividades que nacen de los intereses de quienes viven allí.

Y, sobre todo, vecinos que conocemos.

No significa que tengamos que ser amigos de todo el mundo ni participar en todo. Significa que, si un día nos apetece tomar un café, salir a caminar o simplemente charlar un rato, hay personas cerca con las que hacerlo.

Esta combinación de privacidad y comunidad es una de las claves del cohousing senior.

Cohousing no significa vivir todos juntos

Quizá este sea uno de los principales malentendidos cuando se habla de viviendas colaborativas.  Vivir en un cohousing no significa renunciar a la intimidad. Cada persona tiene su propia vivienda y su propio espacio. Puedes cerrar la puerta, estar tranquilo, recibir visitas, leer o pasar un día entero sin participar en ninguna actividad.

La diferencia es que, al salir de tu vivienda, existe también una serie de espacios compartidos y una comunidad de personas que participan en el proyecto. Tu casa sigue siendo tu casa. La diferencia es que no está aislada de la vida de los demás.

Una comunidad también permite compartir responsabilidades

Hay otra diferencia interesante respecto a una vivienda convencional: algunas cosas pueden plantearse de forma colectiva. El mantenimiento de determinados espacios, la organización de actividades, la contratación de algunos servicios o las decisiones relacionadas con la vida comunitaria pueden abordarse entre todos.

No significa que desaparezcan los problemas, naturalmente. Pero sí cambia la manera de enfrentarse a ellos.

En una vivienda convencional solemos pensar: «¿Cómo resuelvo esto?» En una comunidad colaborativa puede aparecer otra pregunta: «¿Podemos resolverlo juntos?»

Y esa pequeña diferencia puede tener bastante importancia.

No hace falta esperar a sentirse solo

La soledad tampoco es algo que aparezca necesariamente cuando nos hacemos mayores. La vida cambia: dejamos de trabajar, los hijos tienen su propia vida, algunos amigos se marchan, cambiamos de ciudad o nuestro círculo social se hace más pequeño. Una casa puede seguir siendo estupenda y, sin embargo, estar cada vez más vacía.

El cohousing no elimina la soledad ni obliga a relacionarse. Ofrece algo que una vivienda convencional no puede garantizar: la posibilidad de tener una comunidad cerca. Y quizá sea más interesante elegir esa posibilidad cuando todavía estamos bien que esperar a necesitarla.

¿Tengo que esperar a ser mayor para planteármelo?

El cohousing senior no tiene por qué entenderse como una respuesta a una necesidad futura. También puede ser una elección para el presente.

Cuando todavía tenemos autonomía, energía e intereses que compartir, podemos decidir cómo queremos vivir los próximos años, en lugar de esperar a que una circunstancia nos obligue a hacerlo.

No porque nuestra casa actual esté mal.
No porque necesitemos cuidados.
No porque no podamos vivir solos.

Simplemente porque quizá queremos vivir de otra manera.

Tu próxima casa puede ser algo más que una vivienda

No existe una respuesta correcta para todo el mundo. Para algunas personas, su casa actual seguirá siendo exactamente el lugar donde quieren estar. Para otras, llegará un momento en que preferirán otro tipo de vivienda.

Y para otras muchas puede existir una tercera opción: cambiar de casa antes de que sea imprescindible hacerlo.

No porque haya un problema que solucionar. Sino para ganar comunidad, relaciones, actividades compartidas y la tranquilidad de saber que hay personas cerca.

Por eso quizá la pregunta no sea: «¿Dónde viviré cuando sea mayor?»

Sino: «¿Cómo quiero vivir los próximos años?»

Si te gustaría tener tu propia vivienda y, al mismo tiempo, formar parte de una comunidad activa, compartir espacios y actividades y afrontar algunas cosas de manera colectiva, quizá merezca la pena conocer el cohousing senior.

Entrecantos: una forma diferente de vivir

En Entrecantos Cohousing Senior, en Tres Cantos (Madrid), hemos elegido precisamente esa manera de entender la vivienda: espacios privados para cada persona y espacios comunes para compartir, dentro de una comunidad activa y participativa.

Somos un proyecto de viviendas colaborativas para personas que quieren seguir teniendo su autonomía, su intimidad y su propia casa, pero también quieren vivir en comunidad.

Y quizá la pregunta que te proponemos sea muy sencilla: ¿Y si tu próxima casa pudiera darte algo que tu casa actual no puede darte?

Ven a conocer Entrecantos.