En Entrecantos seguimos con nuestra intensa agenda festiva. A este paso vamos a tener que crear la Comisión Permanente de Cumpleaños, con subcomisión de tartas, aperitivos y canciones fuera de horario.
Hoy le ha tocado cumplir años a nuestra querida Rosa, que además de ser una trabajadora incansable y ocuparse de nuestras finanzas, ejerce también de psicóloga, confidente, orientadora espiritual y ventanilla única de desahogos varios. Su casa, más que una casa, parece un confesionario con macetas: entras con un problema, sales con un consejo, un abrazo y, si te descuidas, con un esqueje de geranio en la mano.
Porque la terraza de Rosa no es una terraza: es una delegación oficial del Jardín Botánico. Allí hay plantas en macetas, en botes, siempre blancos, en esquinas imposibles y en cualquier trocito de tierra que se deje conquistar. Rosa no ve huecos vacíos: ve futuros brotes. Si un día nos quedamos quietos demasiado rato, igual nos planta también a nosotros.
Hoy, fiel a su generosidad, nos obsequió con un aperitivo estupendo y unas tartas riquísimas para el postre. Y como a Rosa no le gusta madrugar, tuvimos el detalle comunitario de no torturarla a primera hora. Le cantamos “Las mañanitas” casi a la hora del aperitivo, que es una versión mucho más civilizada y digestiva de la tradición.
A Rosa se la quiere mucho, y hoy se lo demostramos como mejor sabemos: rodeándola, cantándole, comiendo, riéndonos y celebrando que la tenemos cerca. No faltó ni Pipo, que acudió con gran sentido de la responsabilidad, probablemente como representante oficial del comité de control de cantos y felicitaciones a felicitar a Rosa.